Eva Moral es una abogada de 42 años que hace 11 quedó postrada en una silla de ruedas tras precipitarse con su bicicleta por un barranco de siete metros.
Participaba en una ruta cicloturista por la sierra de Madrid. Todo iba bien hasta que empezó a llover. La bicicleta se le fue en una curva, chocó contra el quitamiedos, saltó por el barranco y paró el golpe con la espalda. Sufrió una lesión medular que ella supo desde el primer momento que la dejaría inmovilizada porque no sentía las piernas, aunque en aquellos instantes su máxima preocupación era que alguien la encontrase. “Suerte que pude llamar por teléfono, porque me iban a encontrar los lobos antes que los organizadores de la carrera…”, rememora con una amplia sonrisa en los labios.
No tuerce la expresión cuando relata lo ocurrido aquel fatídico domingo. El vitalismo ilumina su rostro. Después de todo, asegura que podría haber sido peor. “Luego empiezas a pensar que estás viva, porque me podía haber matado en esa curva…”. Y, con el tiempo, tras 20 días en la UVI, otros 15 en planta y seis meses en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, una nueva realidad se abría camino: la posibilidad de seguir practicando deporte.
“Si no hubiese sido porque me gusta tanto el deporte lo hubiese llevado psicológicamente peor”, asegura con la misma naturalidad con que afronta las dificultades cotidianas del día a día. Dice que todo se lo tiene que tomar con calma y si antes se vestía o se duchaba en un pispás ahora tiene que dedicarle tiempo. Lo mismo que le sucedía al principio al subirse a un coche. “Antes tardaba diez minutos en hacerlo, ahora me bastan un par de minutos para conseguirlo”, asegura con el desparpajo con el que hace frente a la situación.

Eva Moral se declara inconformista y por eso se “reiventó”, como dice ella, para hacer la transición hacia el deporte adaptado. Se dio cuenta de que podía seguir practicando lo que más le gustaba, el triatlón, o sea nadar, montar en bicicleta y correr, aunque ahora lo hace sobre ruedas. “Simplemente llevo unas ruedas como aquel que lleva unas gafas para ver”, dice con naturalidad esta madrileña que de pequeña hizo ballet y atletismo.
Fue campeona de España de ciclismo en ruta y en crono, en 2019, y campeona de Europa de Paratriatlón un año antes.
Bajo esta etiqueta es como CaixaBank, en el marco del apoyo al deporte paralímpico que lleva a cabo a través del patrocinio de ADOP (haciendo posible que los deportistas de alto nivel con discapacidad puedan contar con los mejores medios posibles para lograr sus éxitos deportivos y trasladar a la sociedad los valores que representan), ha adquirido un compromiso con los deportistas y con su esfuerzo, sacrificio y constancia. La entidad financiera va a acompañarlos en el camino hacia la cita paralímpica de Tokio y ayudarles a alcanzar sus metas, desafiando lo imposible con valentía y entrega incondicional.
Estoy todo el día liada”. De hecho, asegura que como deportista paralímpica se ha subido a más aviones que antes y es que, claro, ha competido en Los Ángeles, Yokohama, Milán, Lausana, Madeira, París, Sevilla, Treviso y Tokio.





